“Queremos que se nos oiga a las mujeres que estamos o hemos estado en los módulos 9 y 10 del centro penitenciario de Teixeiro ,y al tiempo, es una forma de ejercer el derecho a una cierta libertad de expresión desde dentro de la cárcel, y ser un poquito más visibles en la sociedad.”
Así reza la cabecera de Chicass10, un proyecto del módulo 10 de mujeres de la cárcel de Teixeiro, A Coruña. Los inicios fueron duros, como cuenta Pilar Mingote, coordinadora del proyecto, “los medios son escasos y es muy duro ser voluntario en la cárcel”.
El taller se inició hace ocho años en un principio para que no viese la luz, sólo las presas del módulo tendrían acceso a los trabajos de sus compañeras. Por ello, la primera tirada fue de 13 ejemplares. Pero el proyecto ha ido creciendo, tanto que le han salido alas y ha volado más allá de los muros de Teixeiro. Chicass10 es ahora un blog público con una clara reivindicación social hacia el exterior de la cárcel, como se extrae de la citada cabecera.
Navegar sin Red
Es complicado escribir en la red, pero más aún si no se cuenta con medios. Y estas chicas no tienen Internet, no cuentan con las herramientas necesarias para llevar a cabo su actividad. Escriben sin saber los resultados finales de su trabajo, que es colgado en el blog por Pilar.
Monse Gómez abre los ojos mientras sonríe impresionada al ver el blog por primera vez. Gracias a su salida para dar una charla sobre el proyecto de Chicass10 en
Reivindicando
El blog de estas chicas tiene un fin cultural, iniciado para el propio beneficio de las reclusas, ahora educa a toda la sociedad con las informaciones publicadas en
Pilar, como voluntaria, recrimina al Estado su falta de preocupación. “No existe ningún tipo de medidas una vez salen de la cárcel, no hay guarderías, no se garantiza un puesto de trabajo. Por eso no existe la reinserción.” Ella cree y confía en la educación, es profesora. Pero Monse discrepa, está de acuerdo en la necesidad de ayudas al terminar la condena, pero cree que ante determinados criminales, “violadores, asesinos, pederastas… son odiados en la cárcel, a esos… se merecen cadena perpetua, porque no se puede otra cosa….”.
Otra queja de las reclusas es la discriminación machista que reciben. La mayoría de los presos son hombres y la única actividad mixta que se contempla es el módulo de educación. La práctica totalidad de las actividades, por lo que nos dice Monse, están enfocadas a los hombres. De este modo se ven discriminadas. La única actividad enteramente suya, es el proyecto de Chicass10. Un trabajo que lleva ocho años en funcionamiento. “¿Cuánto resistiremos?”, dice una entrada del blog. Hace falta dinero. El voluntariado requiere estar acompañado de una empresa que lo respalde, de un proyecto sólido que sepa moverse en el intrincado mundo burocrático de las subvenciones. “Fuimos unas ilusas”, suspira Pilar.
Pero por ahora la idea se sostiene y está en marcha un nuevo proyecto: iniciar un ciclo de conferencias para adolescentes. Y como primera toma de contacto, dieron su primera conferencia en